La respuesta es 42

2011/08/22

Un relato aleatorio (II)

Con punzantes dolores volvió a despertarse, prácticamente inmovilizado. La saliva seca se resquebrajaba en la comisura de sus labios y un agrio sabor a vómito inundaba sus papilas. ¿Cuánto tiempo había pasado vomitando? ¿Qué le estaba pasando?

A duras penas consiguió erguirse, tambaleándose. Sin mucho tino buscó su ropa, tanteando casi a ciegas hasta dar con un sillón en el que se encontraba el pantalón y la camisa que llevaba la noche pasada. Sentándose para buscar apoyo, se vistió, no sin cierta dificultad.

Su estómago era aún un hervidero, y se veía obligado a reprimir el impulso de vomitar, pues sabía que nada tenía ya que pudiese salir de su cuerpo.

"Un café. Eso es lo que necesito" pensó

Se acercó a la cocina, procurando evitar el pasillo y el destrozo que había hecho hacía ya un rato. Agarró la cafetera, buscó más con el tacto que con la vista una taza y la llenó de café negro, espeso y frío. Mientras se llevaba el mejunje a la boca, echó la mano al bolsillo en busca de tabaco. En lugar del paquete de cigarrillos, notó un trozo de papel arrugado.

Soltando la taza de café a medio beber, sacó el papel y lo observó. Al desdoblarlo, tan sólo pudo leer un galimatías de números irreconocible. Quizás debido a los dolores punzantes, a la falta de nicotina o al asqueroso café que acababa de ingerir, estuvo un rato observando el papel sin sacar nada en claro.

"Un momento. ¿Qué es todo esto? ¿Latitudes, longitudes?" pensó al observar los números garabateados en el papel "Joder, son coordenadas horizontales...¡Esto es una puta cita!"

Apresuradamente buscó sus zapatos, su cartera y su teléfono, dirigiéndose después a la puerta. En el umbral, otra arcada más, otro vómito contenido. De nuevo, en su boca, el sabor de la sangre. Tenía que correr, y mucho...

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